Aunque mucha gente piense que el rap es patrimonio exclusivo de los hombres, existe una buena cantidad de raperas que con su rap español están dando qué hablar en distintos países. Y lo cierto es que dentro del rap hay un machismo cada vez más evidente. Para empezar voy a explicar mi postura ante este tema, personalmente creo que las mujeres siempre han sido la minoría oprimida dentro de las mayorías oprimidas, no les basta con juzgar a las chicas por escuchar música que no es de su gusto musical, sino que encima nos reprochan a las que escuchamos algo que supuestamente es de hombres. ¿Por qué no entienden que a las chicas también nos gusta el rap y el reggae? Nos tachan de raras a muchas, es evidente que somos una minoría, pero merecemos ser respetadas por ello, al igual que merecen ser respetadas todas las otras chicas que escuchan otro estilo de música. Estoy harta de que a las chicas que tenemos un ídolo que canta rap, reggae, dancehall, etc. nos tachéis de "mojabragas", es decir, los chicos os pensáis que lo idolatramos sólo porque "es guapo" o "seguimos una moda", pero no os queréis o no os dais cuenta de que realmente estamos idolatrándolos por su música, porque se lo han currado, porque simplemente nos gustan cómo son. ¿Tanto cuesta entender esto? He intentado empezar esta entrada con todo el respeto que os falta a muchos de vosotros, pero creo que a lo largo de este texto es evidente que se ha ido perdiendo. Por esta razón pienso que las mujeres en general tienen más “cojones” que la mayoría de seudo machitos que presumen continuamente de ellos. Creo que es necesario decir que he empezado esta entrada basada en el machismo dentro del rap (he dicho rap porque es más evidente, pero en el reggae y dancehall también) por un comentario que han hecho en Twitter sobre mi ídolo ya evidente Elán Swan Fernández aka Fyahbwoy, el cuál se ha cortado las rastas por motivos que desconozco, y ha empezado una revolución. Los chicos, que se creen unos fans superiores, han empezado a decir que ahora las chicas, así, generalizando, ahora vamos a dejar de apoyarle por este motivo porque según ellos le seguimos sólo por su físico. Lo sorprendente es que chicas han apoyado el comentario. No tenemos suficiente con esto para que ahora chicas con mentalidad de una lechuga se unan a ellos. En fin, que sólo me quería desahogar, no quiero comentarios ni opininones porque me importan bastante poco. Así que penséis lo que penséis, me da igual, no os molestéis en escribir vuestra opinión. Un saludo a todas las chicas que escuchan rap, reggae y dancehall que nosotras también tenemos derecho a escuchar esta música. Un aplauso en la cara con cuchillos oxidados y muy afilados a todos esos chicos machistas que os creéis que este estilo de música es vuestro. Gilipollas.
martes, 21 de mayo de 2013
martes, 14 de mayo de 2013
Quiéreme si te atreves.
Odio dar explicaciones, odio llorar delante de las personas, odio que no me crean cuando digo la verdad, odio que me molesten cuando estoy histérica. A veces digo las cosas sin pensar y cuando me doy cuenta es cuando ya he metido la pata.
Soy tímida y me molesta estar a solas con una persona que he conocido hace poco porque los nervios y la timidez me dejan callada, sin saber qué decir o de qué hablar.
Me encanta que la gente me conozca bien, que sepan como soy, lo que me gusta y lo que no. Odio que hablen de mí, lo odio y lo admito. Estoy enamorada del amor. Me encanta la sensación de que alguien te gusta demasiado, es como que te falta el aire, te ríes por tonterías, tiemblas sin razones, no sé, es muy bonito. Me sacan de quicio los hombres ignorantes que hablan mal de las mujeres, que se creen el centro del universo. A mí me gusta que me traten bien, que me hablen bien y sobre todo que me mimen. Me encanta escuchar a las personas, me siento bien haciéndolo. Adoro dar consejos, pero raramente los cumplo yo misma. No soporto la gente falsa, y me doy cuenta muy rápido quien lo es y quien no.
Así que si te vas a enamorar de mí que sepas que te estas enamorando de mis inseguridades, de mis miedos, de mis dudas, de mi inmadurez, de mi pasado, de mis esperanzas y sueños, de mis metas inalcanzables, de mis ilusiones, de las estupideces que te diré para hacerte sonreír.
Soy tímida y me molesta estar a solas con una persona que he conocido hace poco porque los nervios y la timidez me dejan callada, sin saber qué decir o de qué hablar.
Me encanta que la gente me conozca bien, que sepan como soy, lo que me gusta y lo que no. Odio que hablen de mí, lo odio y lo admito. Estoy enamorada del amor. Me encanta la sensación de que alguien te gusta demasiado, es como que te falta el aire, te ríes por tonterías, tiemblas sin razones, no sé, es muy bonito. Me sacan de quicio los hombres ignorantes que hablan mal de las mujeres, que se creen el centro del universo. A mí me gusta que me traten bien, que me hablen bien y sobre todo que me mimen. Me encanta escuchar a las personas, me siento bien haciéndolo. Adoro dar consejos, pero raramente los cumplo yo misma. No soporto la gente falsa, y me doy cuenta muy rápido quien lo es y quien no.
Así que si te vas a enamorar de mí que sepas que te estas enamorando de mis inseguridades, de mis miedos, de mis dudas, de mi inmadurez, de mi pasado, de mis esperanzas y sueños, de mis metas inalcanzables, de mis ilusiones, de las estupideces que te diré para hacerte sonreír.
lunes, 13 de mayo de 2013
"¿POR QUÉ LAS MUJERES VAIS JUNTAS AL BAÑO?"
De pequeñas nuestras mamás nos llevaban al baño, nos
enseñaban a limpiar la tabla del inodoro con papel higiénico y luego a poner
tiras de papel cuidadosamente en el perímetro de la taza. Finalmente nos decían:
“Nunca, nunca te sientes en un baño público”. Después de eso, nos mostraba ‘la
posición’, que consiste en balancearse sobre el inodoro en posición de sentarse
sin que el cuerpo haga contacto con la taza. ‘La posición’ es una de las
primeras lecciones de vida de una niña, súper importante y necesaria que nos ha
de acompañar durante el resto de nuestras vidas. Pero aún hoy en nuestros años,
‘la posición’ es dolorosamente difícil de mantener cuando tu vejiga está a
punto de estallar. Cuando tienes que ir a un baño público, te encuentras con
una cola de mujeres tan larga que te hace pensar que dentro está Brad Pitt. Así
que te resignas a esperar, sonriendo amablemente a las demás mujeres que
también están discretamente cruzando las piernas y brazos en la posición
oficial de ‘me estoy meando’. Finalmente te toca a ti, si es que no llega la
típica madre con ‘la nenita que no se puede aguantar más’. Entonces verificas
cada cubículo por debajo para ver si no hay piernas. Todos están ocupados.
Finalmente uno se abre y te lanzas casi tirando a la persona que va saliendo.
Entras y te das cuenta de que el picaporte no funciona (nunca funciona), pero no
importa. Cuelgas el bolso en el gancho que hay en la puerta, y si no hay gancho
(nunca hay gancho), inspeccionas la zona, el suelo está lleno de líquidos
indefinidos y no te atreves a dejarlo ahí, así que te lo cuelgas del cuello
mientras miras como se balancea debajo tuyo, sin contar que estas a punto de
desnucarte porque el bolso está lleno de chorradas que has ido metiendo dentro,
la mayoría de las cuales no usas, pero que las tienes por si acaso. Pero
volviendo a la puerta: como no tiene picaporte, la única opción es sostenerla
con una mano, mientras que con la otra de un tirón te desatas el cinturón y te
bajas los pantalones y te pones en ‘la posición’. Luego llega el alivio. Ahí es
cuando tus muslos empiezan a temblar porque estás suspendida en el aire, con
las piernas flexionadas, las bragas cortándote la circulación de los muslos, el
brazo extendido haciendo fuerza contra la puerta y un bolso de 3 kg colgando de
tu cuello. Te encantaría sentarte, pero no has tenido tiempo a limpiar la taza ni
de cubrirla con papel, interiormente crees que no pasaría nada pero la voz de
tu madre retumba en tu cabeza “¡Jamás te sientes en un inodoro público!”, así
que te quedas en ‘la posición’ con el tembleque de piernas… Y es que adoptar
‘la posición’ requiere una gran concentración. Para alejar de tu mente esa
desgracia, buscas el rollo de papel higiénico pero el rollo está vacío (siempre).
Entonces suplicas al cielo que entre los 3 kilos de cosas que llevas en el
bolso haya un miserable kleenex, pero para buscar en tu bolso tienes que soltar
la puerta, dudas un momento, pero no hay más remedio. Y en cuanto la sueltas
alguien la empuja y tú tienes que frenarla con un movimiento rápido y brusco,
mientras gritas “¡OCUPADO!” ahí das por hecho que todas las que esperan en el
exterior escucharon tu mensaje y ya puedes soltar la puerta sin miedo, ya que nadie
intentará abrirla de nuevo y te pones a buscar tu kleenex sin agobios, te
gustaría usar todos pero sabes lo valiosos que son en casos similares y te
guardas uno por si acaso. Ahí ya vas contando los segundos que te quedan para
salir de ahí, transpirando porque llevas el abrigo puesto ya que no hay
perchero, y es increíble el calor que hace en esos sitios tan pequeños y en esa
posición de fuerza en la que sigues, con los gemelos a punto de estallar. Sin
contar el portazo, el desnuque con la correa del bolso, el sudor que corre por
tu frente, el recuerdo de tu mamá que
estaría avergonzadísima si te viera así porque su culo nunca tocó el asiento de
un baño público, estás exhausta, cuando te paras ya no sientes las piernas, te
acomodas la ropa rapidísimo y tiras la cadena. Entonces vas al lavamanos. Todo
está lleno de agua así que no puedes soltar el bolso ni un segundo, te lo
cuelgas al hombro y por fin sale un chorrito de agua fresca y consigues jabón,
te lavas en una posición de jorobado de Notredame para que no se resbale el
bolso y quede abajo del chorro. Tendrás suerte si no se te ha pegado un pedazo
de papel higiénico al zapato y lo vas arrastrando. En este momento, cuando
sales por fin del baño públivo, ves a tu chico que ha entrado y salido del baño
de hombres y encima le ha quedado tiempo de sobra para leer un libro de Borges
mientras te esperaba. “¿Por qué has tardado tanto?” te pregunta el muy idiota. “Había
mucha cola” te limitas a decir. Y esta es la razón por la que las mujeres vamos
en grupo al baño, por solidaridad, ya que una te aguanta el bolso y el abrigo,
la otra te sujeta la puerta, otra te pasa el kleenex por debajo de la puerta y
así es mucho más sencillo y rápido ya que una solo tiene que concentrarse en
mantener ‘la posición’ y la dignidad.
domingo, 5 de mayo de 2013
NO ES UN ‘ADIÓS’, ‘ES UN HASTA PRONTO’.
Era una tarde fría de invierno cuando ella me comunicó
que se marchaba. Al oírlo no me lo creí,
y no porque pensara que me estaba tomando el pelo sino porque lo que me decía
era tan cierto que no quería creer que la estaba perdiendo. Pensé que se iría a
alguna ciudad cercana, o a algún país próximo, pero no, se alejaba seis mil
setecientos sesenta y siete kilómetros de mí. Costaba entender que dentro de dos
meses tendría a lo que había sido hasta ahora mi mejor amiga tan lejos de mí, que
íbamos a estar separadas por un océano. Sabía que desde aquel día todo iba a
cambiar, que a partir de aquel día ya no disfrutaríamos tanto de los momentos
que íbamos a pasar juntas, porque ahora sabíamos que estos se iban a acabar
pronto. Intentábamos estar todos los segundos, minutos y horas del día juntas,
pero siempre acabábamos pensando en qué sería de nosotras cuando se fuera. Los
meses transcurrieron y llegó ese día de Febrero en que ella se marchó. La
acompañé al aeropuerto y estuve más de cuatro horas sentada a su lado,
abrazándola y diciéndole que todo iría bien, que algún día volveríamos a
vernos. Quedaba poco para que su avión despegara y era la hora de irse, justo
antes de marcharse me dijo que se alegraba de haber podido compartir conmigo
los momentos más especiales que había vivido hasta ahora, y la abracé. Se iba
alejando y ya no podía contener más mis lágrimas, así que se fueron derramando
despacio e iban bajando lenta y dolorosamente por mi mejilla.
A partir de ahí todo cambió, la echaba de menos y echaba de menos su
sonrisa. Y aunque todo era diferente ahora, sabía que ella estaba aquí todavía
de alguna manera. Deseaba cada instante poder abrazarla, aunque fuera tan solo
por un minuto. Yo sabía que algún día todo iba a ser como antes, y lo que había
separado la distancia no lo iba a separar nadie. Me reconfortaba pensar que
dentro de algún tiempo yo estaría en un avión olvidando qué es la distancia.
Y así nos va.
Puede que con otros te funcione pero conmigo no. No me gusta la gente que me habla demasiado, no me gusta la gente que quiere gustarme, ni que pretende caerme bien. No me gusta la gente que me hace la pelota ni la gente que cree que me conoce a los dos días de hablar conmigo. La gente que me importa y la gente por la que hago cosas es totalmente la gente a la que no te pareces ni en un puto detalle. La gente que me importa es gente que conozco de toda la vida o gente que a los dos meses pasó a ser de lo mejor de mi vida. ¿Sabes qué? Esas cinco, seis personas son lo mejor de este puto mundo. ¿Y sabes otra cosa? No necesito que ese círculo de personas aumente. No necesito a más gente, ¿que por qué? Sencillo. Cuanta menos gente, menos decepciones. ¿Tan difícil es de entender que no quiero hablar contigo? ¿Que no quiero que me cuentes tu vida, ni contarte la mía? ¿Que no necesito que te tragues mis penas ni que te preocupes por mi? Puedo parecer fría, seca, borde, que no me preocupo por nadie, pero eso no quiere decir que sea así. ¿Crees que soy una antipática? Corre y ve a mis mejores amigos a preguntarles si cuando estoy con ellos soy como una estatua, si no hablo, si lo único que hago es contestar mal. Que sea borde contigo no significa que lo sea con todo el mundo. Sólo significa que hay gente que desde el primer momento que veo no quiero que forme parte de mi vida, punto. Y más si es gente que se interesa por mi vida simplemente para cotillear. No me gusta que la gente sólo porque vaya a mi instituto o me conozca de un par de días crea que soy su amiga o lo más gracioso, que crea que es alguien para hablar de mis amigos de verdad. No me gusta la gente que se mete en lo que hago o dejo de hacer y en lo que digo o dejo de decir cuando no afecta a NADIE. Hago lo que me sale del coño y digo lo que me sale del coño y lo más gracioso es que la gente lo critica cuando no tiene absolutamente nada que ver con ellos. Y lo mejor de todo, es cuando según qué gente trata de convencerte de que le importas, de que eres lo mejor de su vida después de haberte creado inseguridades, complejos y mierdas. Ahí sí que me comen el coño enterito. Me gustaría desaparecer por un tiempo, apuesto a que a la mayoría de la gente que me rodea se la sudaría un poco bastante. No me quejo, de hecho me da igual. Lo que me molesta es que luego vayan diciendo que les importo, cuando en realidad les intereso o por mis notas, o por mis amigos o por cualquier otra cosa que tenga que ver conmigo pero que no soy yo en sí. Y ya para terminar, un consejo desde lo más profundo de mi corazón: si soy borde, no me hables. Nadie te obliga. Gracias.
@Yanohayganas
Si puedes soñarlo, puedes hacerlo.
Te hamé con H, porque fue un error.
Nunca
entenderé la facilidad que tiene la gente para olvidarse de mí. Llegan,
desordenan mi vida, y se van. Se van de la noche a la mañana sin decir nada,
sin dar explicaciones. Suelo culparlos a ellos, pero llegué a entender que lo
más probable es que el problema sea yo. Quién iba a enamorarse de mí si soy un
caos, un desorden, amarga como la espuma del café. Dicen que soy fría, pero el
hielo también quema. Me cuesta callarme y no paro de exigir. Y es que quizá no estoy hecha para que la gente me quiera. Vamos,
que tengo a Cupido
sin puntería a mi lado. Cambian tantas cosas cuando hay alguien que te quiere,
pero estoy harta de dar mucho y no recibir nada a cambio. Estoy harta de llorar
pensando que no volverán, de soñar que nunca se habían ido. Las heridas que más
duelen son las que dejan de hacer. Echar un litro de más significa echar a
alguien de menos. Una vez alguien me dijo que el amor en conserva se caduca, y
yo misma comprobé que no hace falta intentar conservar algo para perderlo igual.
Así es mi vida, una desilusión constante. Hasta he llegado a pensar que me odio
a mí misma porque reparto tanto amor que no me queda ni para mí. Así que lo siento por
ti si aspiras olvidar a alguien que quisiste,
ejercer el olvido por voluntad es imposible.
Lo único que sé del amor es que se
escribe con H, y por algo será…
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